Tarrare. Ejercicios III.

Resulta bastante complicado el análisis del comportamiento del paciente. Ya he intentado analizar su entorno, su pasado, su forma de pensar… Sin embargo hay algo que se me escapa, ya que el paciente no muestra ninguna mejoría. A pesar de haber seguido los tratamientos a rajatabla, de haber tomado suficiente láudano como para matar a un regimiento, no hemos logrado ningún avance. Puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que estoy ante el caso más desafiante de mi carrera.

Hay algo que estoy pasando por alto, quizá de forma voluntaria, y es que se dice que en realidad todos somos animales. Si así es el caso, sin lugar a dudas podemos decir que Tarrare sería un cerdo.

De mirada dulce, pero desconfiada. Gran boca de finos labios y dientes amarillos. Talante dócil a la par que reservado. Ambos animales comparten olor, sin lugar a dudas. Y un gran apetito, más allá de los límites humanos.

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